Cada gasto deducible baja tu rendimiento neto, y con él dos cosas a la vez: el IRPF y, a partir de cierto punto, el tramo de tu cuota de autónomos.
Qué requisitos debe cumplir un gasto
- Estar vinculado a tu actividad.
- Estar justificado con factura a tu nombre.
- Estar registrado en tu libro de gastos.
Gastos habituales
- La propia cuota de autónomos.
- Gestoría, asesoría y software de facturación.
- Material y equipos: si superan los 300 €, se amortizan en varios años.
- Suministros si trabajas desde casa: el 30 % de la parte proporcional a los metros que dedicas a la actividad.
- Seguro de salud: hasta 500 € al año por persona (tú, tu pareja e hijos menores de 25).
- Formación relacionada con tu actividad, cuotas de colegios profesionales, publicidad y alquiler de oficina.
- Dietas en días de trabajo fuera, con los límites diarios que fija Hacienda y pagando con medios electrónicos.
El 5 % que no necesita factura
En estimación directa simplificada puedes deducir además un 5 % de gastos de difícil justificación, hasta 2.000 € al año. La calculadora lo aplica automáticamente.
Cuánto ahorras
Un gasto no sale gratis: reduce tus impuestos en tu tipo marginal, no en el 100 %. Si tu tipo marginal es del 30 %, un gasto de 1.000 € te ahorra unos 300 € de IRPF. Si además te baja de tramo de cotización, ahorras también en la cuota.
Prueba en la calculadora a introducir tus gastos anuales y compara el neto con y sin ellos.