Si eres autónomo, el rendimiento neto es la cifra que más te afecta: de ella dependen tu cuota a la Seguridad Social y el IRPF que pagas.
La definición
El rendimiento neto es lo que ingresas por tu actividad menos los gastos deducibles. La cuota de autónomos también es un gasto deducible, así que se resta.
- Ingresos: lo que facturas, sin IVA.
- Gastos: material, software, gestoría, suministros afectos a la actividad, la propia cuota…
- Rendimiento neto: la diferencia.
En estimación directa simplificada, además, puedes restar un 5 % de gastos de difícil justificación, con un máximo de 2.000 € al año. Lo que queda es la base sobre la que se calcula el IRPF.
Rendimiento neto computable: la versión para la cuota
Para fijar el tramo de cotización, la Seguridad Social usa una cifra parecida pero distinta, el rendimiento neto computable:
- Toma el rendimiento neto.
- Le vuelve a sumar la cuota que pagaste.
- Resta un 7 % de gastos genéricos.
- Lo divide entre 12.
Por eso dos autónomos con la misma facturación pueden pagar cuotas muy distintas: lo que cuenta es lo que queda después de gastos.
Un ejemplo
Con 30.000 € de ingresos y ningún gasto en Cataluña, la cuota es de 401,47 € al mes y el IRPF del año, 4.299 €. Te quedan 20.883 € netos.
Si tu caso tiene gastos, introdúcelos en la calculadora: verás el rendimiento neto, el computable y el tramo que te corresponde.